DMT, respira hondo y observa.

Hace algún tiempo escribí un artículo adelantando un tema que para mí ha sido de vital importancia en la última etapa de mi vida, como lo fue el hallazgo de la llamada DMT o molécula del espíritu, término con el que han acuñado a este neurotransmisor tras uno de los estudios más interesantes sobre psicodélicos que se han hecho en la historia conocida. Ya por aquel entonces, cuando escribí << la avanzadilla de DiMiTri >>, poseía en mi currículum todo un repertorio de experiencias sobre mi persona y sobre algunos interesados, amigos y amigos de amigos que también habían escuchado ‘’la llamada’’. Hoy por hoy, y después de un seguimiento exhaustivo sobre un amplio grupo de psiconautas, tengo el honor de haber sido partícipe de una cadena de eventos difícil de pasar por alto, y el honor de haber presenciado la evolución notablemente favorable que conceden estos estados ampliados de la conciencia. Hemos sido testigos como nuestras vidas han recobrado un sentido más profundo sobre nuestra existencia, al mismo tiempo que hemos quedado sobrecogidos ante el poder transformador que otorgan tales experiencias, como ya adelanté en el primer artículo iniciático, existe ‘’un antes y un después’’ una vez decidas sumergirte en los elevados estados de conciencia que proporciona dicha sustancia. Con ‘’elevados’’ no pretendo dar a entender que te hagan mejor que los demás, se trata de superarse así mismo, además una de las cosas que se comprende bajo esos estados, es que todos albergamos esa porción de divinidad en algún rincón de nuestro Ser, por lo tanto no hay nadie mejor que nadie, solo conciencias que sintonizan con diferentes ‘’emisoras de percepción’’, las cuales a su vez, condicionan tu vida llevándote por caminos diferentes. Aquí es donde la DMT parece jugar un papel importante, ya que parece mostrarte el Universo sin filtros y desde ahí puedes contemplar la existencia desde una posición más amplia, donde comprender muchas de las cuestiones existenciales que tanto ha perseguido el ser humano y que por motivos nada casuales quedan al margen de las masas; la mente humana parece parasitada por algún tipo de fenomenología que induce nuestro colectivo a la más profunda ignorancia; solo siendo ignorante se puede permitir la entrada del miedo a tu conciencia y contribuir a que nuestra especie siga siendo el resultado de una paranoia global basada en el miedo.

La DMT es un duro golpe para el Ego actual predominante, ya que en muy pocos minutos, puede hacer tambalear todo el estandarte de creencias típico del ciudadano convencional, ciudadano cuya mente anda hechizada por las artimañas y trucos impulsados por aquellos que si conocen las leyes naturales para dominar y mover los hilos del poder a su antojo. No me cabe la menor duda, de que una expansión de conciencia a gran escala usando este tipo de sustancias, podría cambiar el curso de la Humanidad hacia una dirección más armoniosa que la actual, en la que somos incapaces de relacionarnos con el medio sin destruirlo. Es de esperar por lo tanto, que por eso los poderes fácticos, ansiosos de poder (poder que poseen a través de la propagación paranoica del miedo), tratan de contener su proliferación de estas prácticas, demonizándolas a nivel cultural, catalogándolas como ilegales e imponiendo duras sanciones para que se te quiten las ganas de ‘’caminar por estos barrios’’; tienen miedo de una Humanidad despierta ya que su Imperio se les cae como un castillo de naipes. La DMT es una llave que nos ofrece nuestra Madre Tierra capaz de propulsar un salto cuántico en las conciencias de los seres humanos, haciendo que nuestro plan de vida sea desplegar todo ese amor que llevamos dentro de nosotros, y dejar de ser de ser de una vez por todas, esos seres temerosos que se temen incluso a si mismos; La DMT es sin duda para muchos de nosotros una potentísima herramienta de conocimiento, una tecnología natural, un amplificador de conciencia, un recurso presente en la naturaleza que proporciona una experiencia que te lleva al reencuentro inevitable con realidades más profundas que hacen replantearte todo el paradigma de un plumazo; una experiencia que nada tiene que envidiar a cualquier cosa inventada por el Hombre, más bien parece alejarte de todo cuanto hemos creado, ya que la finalidad de nuestras creaciones parecen perseguir y reforzar el ‘’Yo soy lo que tengo’’, mientras que la DMT es la sencillez esencial del ‘’Yo soy’’, acompañado del big bang de la grandeza descomunal que parece albergar tal esencia.

Las fuerzas del cosmos habitan dentro de nosotros, su esencia, la infinidad de formas que emergen de su expresión, la luz, la oscuridad, la paz absoluta, el amor… Respira! Respira hondo y observa que todo cuanto eres y te rodea es esa energía divina que se expresa de infinitas maneras para formar todo cuanto existe; respira hondo y siente como ese mar de energía lo inunda todo, penetra por cada poro de tu piel y que tu piel, no es nada más que el contenedor de ese mar de energía vibrante; respira hondo y observa como tu existencia va más allá de todo cuanto creías, cuanto soñabas; todo está perfectamente conectado, toco encaja, todo llega, todo va desarrollándose mientras el propósito de ser y existir se despliega de forma cada vez más nítida ante nosotros; respira hondo y deja que las fuerzas del cosmos y tu ser, se unan en la expresión única de aquello que en realidad somos, la grandiosidad del Cosmos enfrascada, el Universo manifestándose en un fractal llamado cuerpo.

Como siempre, despedirme por el momento dando gracias por dedicarme tu tiempo a leer estas palabras, espero que las buenas vibraciones que se reciben bajo estas prácticas lleguen a vosotros a través de este artículo. Un fuerte abrazo y amor para todos. 😀

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